10 Hombrecitos ridículos en los que no te quieres convertir

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Andando por aquí y por allá,  entre en la página web de la famosa revista para hombres GQ. Lo hice por querer saber acerca del muy comentado libro "Las 50 sombras de Grey" por todo el brollo peliculero del final de Crepúsculo (se supone que el libro comenzó como un fanfiction de la saga). Al final, la reseña de L5SDG no me motivo a leerlo pero me tope con este articulo. Me causo muchísima gracia, aunque en algunos momentos fuesen algo crueles, es común y hay que entenderlo se supone que es humor tirando a lo negro. Ese es mi motivo para presentar esta lista tan graciosa.

ADVERTENCIA: La lista de abajo no es de mi autoria, es de la página web de la revista GQ, si deseas leerla la original has click acá. Además hay una alta dosis de humor españoleto, dicho esto creo poder hacer un copia y pega con la conciencia tranquila.



Un matojo por podar. Un polluelo a medio emplumar. Un bollito a medio cocer. Y sabemos que lo eres porque si no lo fueras no estarías leyendo esto: lo estarías escribiendo. Los redactores de GQ valoramos la honestidad por encima de la humildad, y por eso honestamente reconocemos quehemos vivido mucho y que sabemos mucho, pero mucho, de todo, y que podemos, es más, queremos, ayudarte. Porque somos tus amigos. No esos amigos feos y deprimentes que conservas para subirte la autoestima. No: tus amigos guays. Si nos lo permites te ayudaremos a vestirte guiándote con la recta mano de un padre. Te ayudaremos con ellas como ese hermano mayor que te pasa un condón de emergencia en el paseo marítimo de Lloret de Mar. Te ayudaremos a manejarte con soltura en el mundo. Déjanos ser los ruedines en tu bici. Déjanos ser esa burbujita de corchopán rosa que te ponía tu padre a la espalda para que no te hundieses en el mar. 



1. El gordo gracioso

No seas un gordo. Lo siento, pero es así de duro: no lo seas. Si lo eres, ya sabes lo que tienes que hacer. Y si no lo eres, ya sabes lo que NO tienes que hacer. Pero ante todo y sobre todo no seas el maldito gordo gracioso que hay en todos los bares de España. 

Porque cansas. 

Porque abrumas. 

Y porque además hueles raro. 



2. El picaflor

Ah, el seductor, el moderno Tenorio, el épico cansadamas, el cazador del asfalto... figura glorificada hasta el extremo que no suele ocultar más que una profunda pochez y vacío vital. 

El picaflor perderá el resuello detrás de cada falda, de cada rizo de cabello. No le dejes tomar las riendas: mantente enfocado, frío, como un puto rayo láser sobre tu objetivo. 

El picaflor sueña el delirio de la seducción continua y olvida que son ellas las que tienen la sartén por el mango. Siempre.



3. El obseso sexual

Primo hermano del picaflor, el obseso sexual se caracteriza por su mirada vidriosa, manos sudorosas y rollo de papel higiénico junto al monitor. Sabemos que estás en una edad difícil y que te desplazas por la ciudad no sobre tus pies, sino sobre una ola de tu propia testosterona. 

Sabemos que hay días en los que las mujeres parecen bollitos de canela recién horneados puestos a enfriar delante de tus narices... pero contrólate: a nadie le gusta un soplanucas de cola de supermercado, un arrimacebolletas de autobús, un merodeador de institutos. 

Tú disimula. Tú finge ser un animal civilizado.



4. El pagafantas

El primo tonto del picaflor. El pagafantas es ese hombre pequeñito y de genitales invaginados que prefiere quedarse a vivir en el bolso de una señorita a recoger su amor propio e irse a buscar campos más fértiles. 

¿Quién no ha pagado una Fanta alguna vez? ¿A quién no le han hecho un lemur... incluso en la húmeda Barcelona? 

Ante la mujer que se resiste, que te trata como a un amigo, y no como almacho que eres, mantén la mano firme, el puño cerrado en el bolsillo, y jamás, jamás, pagues esa Fanta.



5. El llorón

Eras un gordo gracioso picaflor. Y pagaste una Fanta. Y te comiste un lemur. O una cobra. O una denuncia por acoso sexual y un brazalete electrónico. 

Pues ahora no vengas encima con lloros y lamentos, no le cuentes tus penas al primero que pasa. No seas el típico desdichado brasas. El que se recrea en errores del pasado está condenado a repetirlos. 

Si esta tontería la hubiera escrito un estratega chino ahora la leerían millones de ejecutivos de alta empresa extrayendo valiosísimas conclusiones. Como la hemos escrito nosotros nuestro propósito es más humilde: sencillamente no seas un llorón, por favor. Que tú no eres Woody Allen y no lo haces con gracia. Si ni siquiera eres judío...



6. El psicópata

Deja ese hacha en la ferretería. Deja esa podadora en el cobertizo. Deja ese saco de cal viva en el sotanillo. Deja esa colección de discos de Mocedades donde la encontraste. 

Sabemos que hay un paso muy corto entre una disposición equilibrada y civilizada ante los infortunios y desdichas y el loco descenso por las laderas del delirio, pero no querrás ser tú el que acabe en una institución en Albacete con un gotero de haloperidol y pañales para adultos, ¿verdad?. 

Tómate las cosas con calma y ponle elbozal a tu psicópata interior.



7. El turista sexual
Nada hay más triste que el turismo sexual. Combinación letal, con pasaporte, del picaflor y el obseso sexual. 

El agujero más bajo en el que puedes caer. Si el futuro es de Asia y de Oriente Medio y el hombre blanco occidental está condenado a ser el barrendero de las próximas décadas, al menos vayámonos con un poco de clase

No hay nada bonito ni placentero en esas hazañas previo pago de vendedores de seguros de Dusseldorf "quemando" Pattaya. Sólo miseria, mal rollo y bichillos que no los mata ni el voodoo.



8. El flipado

No seas un flipado. Que no te ciegue tu propia awesomeness. Leer GQ ya te coloca en un plano de superioridad con respecto a los demás: en efecto, eso es así y es así gracias a nosotros... pero tampoco te flipes tanto. 

A nadie le gusta un flipado, a nadie la gusta un duermemozas. 

El ego es como la gasolina: contenida y bien utilizada puede llevarte muy lejos... derrochada en aspersor sólo provocará catástrofes.




9. El winnerloser

Evolución lógica del flipado y estadío vital de éste, el winnerloser es aquel que utiliza como motor vital un elevado concepto de si mismo que no tiene base real, exagerando los logros propios hasta la caricatura, llegando a crear de la nada gestas épicas donde en realidad no hubo... ¡nada!

¿Un ex presidente hablando inglés con tanto desparpajo como impericia?Winnerloser. 

¿Esos currículums de Linkedin con seis idiomas "nivel alto"?Winnerlosers. 

Mantén a este hombrecito a raya, pues el camino del winnerloser no lleva más que a la nada.



10. El jugador de World of Warcraft


... o de cualquier otro juego, afición o filia que se base en la abstracción en un mundo de fantasía. 

Sabemos que resulta muy tentador pasarse las noches de los sábados seduciendo elfas azules vestidas con bikinis de piel de hombre-rata, pero lo más probable es que la vida real te depare emociones y experiencias bastante más enriquecedoras. 

Mantén a raya el ocio obsesivo y de evasión o verás cómo tu vida sexual, social y profesional comienza a menguar en ritmo inversamente proporcional al tamaño de tus michelines.

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