The Essential Handbook of Victorian Entertaiment - Autumn Stephens

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 gibson 7

La época victoriana de la historia del Reino Unido marcó la cúspide de su revolución industrial y del imperio británico. No es de extrañar que la forma de vida de estos años haya sido tan significativa y cautivadora para los amantes de la historia, en mi caso como lectora de romántica histórica ya de por si cualquier mínimo detalle me interesa; es así como buscando lectura de ocio me encontré con el maravilloso blog La casa victoriana. En el espacio abunda información del estilo de vida victoriano, me llamo la atención la entrada dedicada al comportamiento que un victoriano debía tener en la mesa durante una cena con invitados. A su vez el texto fue extraído del libro The Essential Handbook of Victorian Entertaiment.

 The Essential Handbook of Victorian Entertaiment es un pequeño libro tan interesante en su contenido como prolíficamente ilustrado por el inimitable Charles Dana Gibson. Publicado en 2005 por Bluewood Books y adaptado por Autumn Stephens, el libro es una guía de buenas prácticas para organizar con éxito desde un tea party, cenas, veladas de negocios o entretenimiento en el hogar, con la garantía de que ni una sola de las estrictas normas sociales victorianas serán dejadas al azar.

La vestimenta requerida, la posición de los invitados en la mesa, el diseño, tamaño y redacción de las tarjetas de invitación, aceptar o rechazar la invitación, los temas y juegos más adecuados para cada ocasión…todo tiene cabida en este libro, que hace referencia a cada cuestión de un modo fidedigno, pero sin olvidar el tan necesario sentido del humor. En resumen, este librillo sería la guía que todo anfitrión y anfitriona debían conocer para resolver con éxito cualquier situación social por complicada que fuera.  Algunas de estas normas son del más simple sentido común, aunque otras quizás nos puedan sorprender, ya que lo que es correcto o no, socialmente hablando, ha cambiado mucho a lo largo de los siglos.

Cómo vestirse
  • Se aconseja para la anfitriona telas suntuosas y  de calidad, pero de colores tenues. Nunca se debe eclipsar a las invitadas.
  • La mejor elección para una mujer joven sería un vestido de seda en negro o colores oscuros, con cuello y mangas de fino encaje y joyas sencillas. Una anfitriona de más edad podría usar terciopelo, satén o encajes.
  • Las invitadas acudirán con trajes menos llamativos que para ir a la ópera o a un baile, pero sin perder la elegancia. En invierno se recomienda terciopelo y seda. En verano se podrán vestir telas ligeras y seda.
  • Ninguna dama debería vestirse con ropas no acordes con su status social. Sería considerado como el mayor de los errores y una increíble falta de gusto.
  • Aunque las costumbres se fueron relajando, exponer los brazos y el cuello era considerado como una falta de corrección. Cubrirlos con un ligera muselina era una buena opción.
  • En la elección del color hay que tener en cuenta que un vestido muy adecuado para la luz del día, quizás no resulte adecuado para su exposición a la luz de gas.
  • En el caso de los caballeros la elección es sencilla: la ropa, tanto de anfitrión como de invitados, consistía en pantalones, chaleco y chaqueta negros y corbata, camisa y guantes blancos.

El delicado arte de la conversación
  • Una conversación de tono amistoso es ideal para cualquier fiesta. Esa conversación debe ser alegre y relajada.
  • Las reglas de la educación nunca pueden ser contrarias a los principios morales: lo que no puede considerarse educado no puede considerarse moral: nadie tiene derecho a ofender al resto de los comensales con malos modales o falta de educación.
  • La conversación debe ser general, aunque cada comensal debe sentirse obligado a entretener a su compañero o compañera de mesa.
  • Es posible que a la cena asistan invitados a los que un asistente a la cena nunca invitarían a su fiesta, pero si coinciden en una cena ofrecida por otros, es obligación de todos comportarse de un modo civilizado y cortés.  

Temas que deben ser evitados
  • No se debe expresar citas en latín o griego si sospechamos que el resto de los invitados desconocen las lenguas clásicas.
  • No es correcto hablar de temas médicos ni relacionados con enfermedades. Tampoco con ningún tema que consideremos inapropiado y que pueda de algún modo herir la sensibilidad de los comensales.
  • No se debe presumir del hecho de tener amistades pudientes, distinguidas o de sangre azul.
  • El jactarse de los viajes que se han realizado al extranjero, enumerándolos para procurar la envidia de los que no han podido viajar, se considera de un gusto  dudoso.
  • No es educado hacer comentarios sobre cualquier tema que pueda, directa o indirectamente, conducir a una discusión u ofender a cualquiera de los invitados. Por este motivo la política y la religión deberían ser cuidadosamente evitados.

 
La etiqueta en la mesa
  • Hay que comer lentamente; según el código victoriano este sencillo gesto ayudará a mantener una buena salud y al mismo tiempo a comportarse con educación en la mesa.
  • Una persona educada trata a los camareros o al servicio con una educación exquisita, respondiendo siempre un “No, I thank you” o “If you, please”. Tratar con displicencia a las personas que sirven la mesa dan una imagen pésima de los invitados o los anfitriones.
  • Unas ligeras alabanzas a la presentación y sabor de los platos, enorgullecerá a los anfitriones. Se debe huir de las exageraciones o elogios excesivos, esta actitud podría restarle sinceridad al elogio.
  • Hay que comer y beber con moderación; esto no sólo mejorará la salud sino que evitará el amodorramiento posterior a la comida, provocando una actitud poco deseable para la larga sobremesa y los entretenimientos que los anfitriones tengan preparados.

Actitudes que se deben evitar
  • Si se encuentra algo desagradable en plato, como un cabello en el pan o una mosca en el café (ambas son frases que aparecen en la guía) no se deben hacer comentarios. Simplemente se apartan a un lado sin hacerlo notar públicamente. Sería descortés hacer que el resto de los comensales se sintiesen asqueados.
  • Nunca se debe hacer mención a la palabra “milk”, aunque se sirva leche. La palabra elegante es “cream” y así se debe nombrar.
  • No se debe dudar que escoger cuando te ofrezcan un plato. También se considera poco cortés no coger la última rebanada de pan o de pastel y dejarla en la bandeja.
  • No es correcto llevarse comida de la mesa, aunque se cambie de habitación para hacer otra actividad. Del mismo modo nunca hay que abandonar la mesa a menos que sea a causa de una urgencia.

 Situaciones que deben ser especialmente evitadas por las damas
  • En el caso concreto de una dama todos los detalles deben ser cuidados al máximo: la imagen, la conversación, la actitud…Como comer la sopa o qué hacer con el hueso de una cereza podrían ser indicativo de la verdadera clase social de una dama. Incluso su elección del vino, o como comer los guisantes harían que la imagen de una mujer se resintiera de tal forma que no fuese invitada a otras cenas.
  • Si a una dama se le ofrece una copa de vino, se considera extremadamente descortés no aceptarlo. Cuando el vino le sea servido, hará un pequeño brindis con una sutil inclinación de su copa mientras mira a la persona que la ha invitado y lo acercará a sus labios tomando un sorbo apenas perceptible.
  • No está bien visto que una joven beba más de dos copas de vino durante la cena, aunque las mujeres casadas podían tomar cinco o seis copas sin ser juzgadas negativamente.
  • Ninguna dama debería utilizar guantes en la mesa.

 
Situaciones que deben ser especialmente evitadas por los caballeros
  • La limpieza de las manos y las uñas es fundamental. Se considera un gran insulto que un hombre acuda con las manos sucias o descuidadas.
  • Cuando se trae un plato a la mesa, el caballero debe estar atento para no servirse si la dama que está sentada a su lado aún no ha sido servida. En ese caso debe servirla.
  • Los caballeros deben tener especial cuidado con el vocabulario y las formas en la mesa, y prestar siempre atención a las damas.

Deberes de los anfitriones
  • Una buena anfitriona será siempre agradable y atenta, incluso en los momentos más delicados. Tendrá que ser capaz de no pestañear ni hacer un mohín de desagrado cuando algún invitado por accidente rompa la porcelana o las  copas de fino cristal que han pertenecido a su familia durante generaciones, o derrame su café sobre la elegante mantelería.
  • Por el contrario, llamará al servicio para que solucione el accidente lo antes posible, sin perder la sonrisa ni hacer que el invitado se sienta culpable.
  • Será la encargada de atender a los invitados y evitar que ninguno de ellos se sienta incómodo. Por ejemplo, si alguno de ellos comiese más lento que el resto de los comensales. La anfitriona también se demoraría en terminar su plato para no provocar que el comensal tuviese que apresurarse, al decatarse de que todos había terminado.
  • Nunca se enorgullecerá de una cena exitosa ni se disculpará de las posibles deficiencias que haya tenido.
  • Si la anfitriona es madre evitará que los niños aparezcan en el comedor.
  • Será la encargada de controlar la duración de la cena: dos horas serán adecuadas, más de tres horas se considerará demasiado larga. La anfitriona será la primera en levantarse para dar por concluida la velada.

¿Cómo iniciar conversaciones?

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 Aja, puede que para muchos sea algo hasta ridículo el tan sólo plantearse esta pregunta, sin embargo, si nos ponemos a pensar y hasta cierto punto indagar en el arte de hablar con alguien nuevo (e inclusive conocido), nos damos cuenta de que como todo en la vida tiene sus normas, limites y metas. Es realmente incómodo establecer una charla y que un silencio abrupto aparezca salvajemente, pero si tienes una lista mental de temas de conversación, las oportunidades de que una plática muera tempranamente deberían ser casi nulas, y en cualquier caso si la oportunidad se torna corta no sería tu culpa lol. Esta vez de la mano WikiHow aprenderemos un poco acerca del arte de mantener una conversación a flote.

Inicios de conversación básicos

1. Habla sobre la otra persona:  El secreto más grande para ser un buen conversador es simplemente permitir a la otra persona que hable sobre ella misma. ¿Por qué? Es algo acerca de lo que saben bastante y con lo que se sienten cómodos hablando. Prueba con lo siguiente:
  • Pregúntale su opinión. Puedes unirlo a lo que esté pasando en el lugar donde se encuentran, eventos de actualidad o lo que sea que sientas ganas de discutir.
  • Averigua más sobre la historia de su vida. Por ejemplo, de dónde es esa persona, cómo fue su infancia, etc.

2. Inicia la conversación de distintas maneras para personas que conoces y también para desconocidos: Muchos de los pasos anteriores apuntan a conocer alguien de quien sabes poco y nada. Aquí tienes algunos otros inicios de conversación para otro tipo de personas con los que puedes tener que conversar:
  • Gente que conoces bien: pregúntales cómo están, si les ha pasado algo interesante la última semana, cómo marcha su trabajo o sus estudios, cómo están sus hijos o si ha ido al cine o ha visto una buena película últimamente.
  • Gente que conoces pero hace tiempo que no ves: pregúntales qué ha pasado en su vida desde la última vez que se vieron, averigua si sigue trabajando en el mismo lugar, si vive en la misma casa, cómo están sus hijos y si ha tenido más y puede ser interesante preguntarle si ha visto a algún amigo/a en común últimamente. 

3. Debes saber qué temas evitar: Conoces la vieja regla: nunca hables de religión, política, dinero, relaciones, problemas familiares, problemas de salud o sobre sexo con gente que no conoces realmente bien. El riesgo de decir algo ofensivo es muy alto, por lo que es mejor mantenerse a salvo.

4.  Averigua sobre sus intereses o hobbies: Aquí la conversación empieza a tomar un tono más personal. Depende de ti llevar la conversación más allá de estas preguntas de manera apropiada:
  • ¿Juegas o sigues algún deporte?
  • ¿Te gusta navegar por Internet?
  • ¿Qué te gusta leer?
  • ¿Qué haces en tu tiempo libre?
  • ¿Qué tipo de música te gusta?
  • ¿Qué clase de películas disfrutas?
  • ¿Cuáles son tus series de televisión favoritas?
  • ¿Cuál es tu juego de mesa predilecto?
  • ¿Te gustan los animales? ¿Cuál es tu animal favorito?

5. Incluye a la familia:  Tu movida más segura es hablar sobre sus hermanos y obtener cierta información de contexto (como por ejemplo dónde crecieron). Hablar de los padres puede ser complicado para personas que tuvieron una infancia difícil, sus padres están separados o han fallecido recientemente. El tema de los niños puede ser incómodo para parejas que está teniendo dificultades para tener un embarazo o si no están de acuerdo acerca de la idea de tener hijos, o para alguien que quiere tener hijos pero todavía no ha encontrado la persona apropiada ni el momento indicado.
  • ¿Tienes hermanos? ¿Cuántos?
  • ¿Cómo se llaman?
  • ¿Cuántos años tienen?
  • ¿Qué hacen tus hermanos? (Modifica la pregunta según la edad que tengan. ¿Van a la escuela/universidad/trabajan?)
  • ¿Son parecidos a ti?
  • ¿Tienen personalidades similares?
  • ¿Dónde crecieron?

6. Pregúntales sobre sus viajes: Pregúntale a la persona dónde ha viajado. Incluso si nunca han salido de la ciudad en que nacieron, probablemente se entusiasmen hablando sobre dónde les gustaría ir.
  • ¿Si tuvieras la posibilidad de irte a vivir a otro país, a cuál te irías?
  • ¿De todas las ciudades que visitaste, cuál fue tu favorita?
  • ¿Dónde pasaste tus últimas vacaciones? La pasaste bien?
  • ¿Cuáles fueron las peores/mejores vacaciones o viaje que alguna vez has tenido?

7. Pregunta sobre comer y beber: Es un poco mejor hablar sobre comida porque siempre existe la chance de cruzarse a alguien que ha tenido problemas con el alcohol o que no bebe. Se cuidadoso de que la conversación no derive en preguntas sobre la dieta que la persona está haciendo o cómo está intentando perder peso. Esto puede afectar la conversación negativamente.
  • ¿Si sólo pudieras comer una sola cosa por el resto de tu vida, qué sería?
  • ¿A dónde te gusta salir a comer?
  • ¿Te gusta cocinar?
  • ¿Cuál es tu golosina favorita?
  • ¿Qué fue lo peor que te pasó comiendo en un restaurante?

8.  Pregúntales sobre su trabajo: Este tema puede ser un poco engañoso porque la conversación podría transformarse en una especie de entrevista de trabajo. Sin embargo, si puedes manejar la situación y mantener la conversación por encima, puede llevar a discusiones interesantes. No olvides que la persona puede estar estudiando, jubilada o cambiando de empleo. Algunas sugerencias:
  • ¿En qué trabajas? ¿Dónde trabajas/estudias?
  • ¿Cuál fue tu primer trabajo?
  • ¿Quién fue tu mejor jefe?
  • ¿Cuando eras niño qué querías ser de grande?
  • ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
  • ¿Si no fuera por el dinero, qué trabajo elegirías?
  • Si te enteras de que no están trabajando y tienes un contacto que podría ayudarle, no dejes de mencionarlo. Muy probablemente estén muy interesados en escuchar acerca de eso.

9.  Averigua cuál es el motivo por el que se encuentran en ese lugar: Si nunca se han conocido, hay muchos datos ignorados por conocer, empezando por el hecho de que están en el mismo lugar por alguna razón. Haz preguntas como:
  • ¿Conoces al anfitrión?
  • ¿Cómo te involucraste con este evento?
  • ¿Cómo encuentras tiempo para involucrarte en eventos como este?

10. Haz un cumplido sincero: Intenta que sea un cumplido por algo que hicieron más que por algo que sean. Esto te ayudará a llevar la conversación hacia adelante preguntándole más sobre ese talento. Si le dices a alguien que tiene unos ojos hermosos, te lo agradecerá pero la conversación seguramente terminará ahí, a menos que seas lo suficientemente despierto como para preguntarle qué hace para aprovecharlos tan bien. Aquí tienes algunas frases buenas para usar:
  • Me encantó cómo tocaste el piano. ¿Hace cuánto tocas?
  • Parecías muy seguro mientras hablabas. ¿Cómo aprendiste a manejar tan bien los tiempos y las palabras?
  • Corriste de manera impresionante. ¿Con qué frecuencia entrenas?

 

 Prolongando la conversación

1. Mantenla liviana: No esperes que sucedan milagros en las primeras interacciones con una persona. Todo lo que puedes esperar es sentir que existe una buena conexión. Tu mejor opción es mantenerte hablando sobre temas interesantes y entretenidos.
  • Evita hablar de problemas en tu vida u otras situaciones negativas. Si has notado que la gente desvía la mirada cuando estos temas aparecen, es simplemente porque pocas personas esperan tener que manejar una situación de ese tipo en un contexto de conversación casual. La mayoría de las personas buscan temas de discusión interesantes, divertidos y agradables. Llevar la conversación hacia algo negativo puede atorar una charla que hasta entonces marchaba bien.

2. Acepta el silencio: No debes sentir el silencio como algo incómodo: te permite formar una opinión sobre la otra persona y pensar en temas de conversación apropiados. El silencio les da a ambos un respiro y una pausa delicada. 

3. Comparte intereses comunes: Si a ambos les gusta correr, por ejemplo, dedica más tiempo a esa actividad que ambos disfrutan. Sin embargo, se consciente de que eventualmente deberás cambiar de tema de conversación. Una charla de 45 minutos sobre correr sonará extraña a la mayoría de las personas.
  • Discute sobre alguien que comparte sus intereses y sus logros. Por ejemplo, ambos pueden conocer al maratonista que ganó la última carrera y uno de los dos puede comentar qué ha estado haciendo esa persona desde entonces o cómo se entrenó para esa competencia.
  • Conversa sobre nuevo equipamiento, nuevas perspectivas, nuevas estrategias, etc., que tengan que ver con ese interés compartido.
  • Sugiere nuevas experiencias que podrían compartir, quizás volver a encontrarse para hacer algo de lo que han estado hablando juntos. 

 

Empujando los límites

1. Marca un nuevo rumbo con suposiciones: Puede que te sientas un poco raro al comienzo, pero pruébalo y verás el buen efecto que tiene sobre la conversación. Aquí tienes algunas preguntas para hacer pensar a tu interlocutor:
  • Teniendo en cuenta todo lo que has conseguido, ¿qué piensas que ha sido lo más importante para ti/más beneficioso para la comunidad?
  • ¿Si pudieras ser rico, famoso o influyente, qué elegirías ser y por qué?
  • ¿Estás en el mejor momento de tu vida?
  • ¿Si pudieras tener 10 cosas, cuáles serían?
  • ¿Si tuvieras que elegir solamente cinco comidas y dos bebidas para el resto de tu vida, cuáles serían?
  • ¿Crees que la gente construye su felicidad o se la encuentra?
  • ¿Qué harías si tuvieras una capa de invisibilidad?
  • ¿Qué animal serías si alguien te convirtiera en uno?
  • ¿Quién es tu superhéroe favorito? ¿Por qué?
  • ¿Qué cinco personajes de la historia elegirías para compartir una cena íntima en tu casa?
  • ¿Si ganaras unos cuantos millones en la lotería mañana, cómo los gastarías?
  • ¿Si pudieras ser famoso por una semana, por qué te gustaría serlo?
  • ¿Qué famoso te gustaría ser?
  • ¿Podrías vivir sin Internet?
  • ¿Cuáles son tus vacaciones soñadas?

2. Toma nota de lo que genera buenas respuestas en la conversación:  Regresa a estas conversaciones "ganadoras" cada vez que lo necesites una vez que hayas comprobado que funcionan bien contigo. Igualmente, recuerda los temas que incomodan o aburren a la gente para evitarlos.


 Consejos
  • Escucha atentamente e intenta relacionar. Después de que alguien ha respondido, relaciona tu propia experiencia a algo que esa persona haya dicho o responde esa pregunta tú, sin que te lo haya preguntado nadie.
  • Mantente actualizado sobre temas de actualidad.
  • Si es la primera vez que hablas con esa persona, intenta unir los temas de conversación más que ir saltando de un lado a otro.
  • No te limites a avanzar mecánicamente por las preguntas que sugerimos en este artículo. La otra persona se sentirá interrogada.
  • Una muy buena manera de mantener la conversación equilibrada es tomar turnos para hacer las preguntas. No debe ser una competencia para ver quién hace las mejores preguntas pero es una manera amable de mantener una buena conversación sin que una de las dos personas la domine.
  • Recuerda cosas divertidas de Facebook o Internet. Preguntas del estilo "¿qué agarrarías primero si se incendia este edificio?" pueden ser divertidas para compartir. Asegúrate de que compartes tu respuesta después de escuchar las de los otros.
  • Si estás en un grupo, asegúrate de que todos se sientan incluidos. Si comienzas a hablar con una sola persona y esperas que el resto mire la conversación en silencio, la situación puede volverse incoherente.
  • Recuerda el nombre de la persona. Suena sencillo, pero si no estás atento lo perderás enseguida.
  • Cuando le envíes mensajes de texto a una chica, asegúrate de no ofenderla. Puede perder el interés y finalizar la conversación.
  • Evita dar respuestas de una sola palabra (como "si", "no", "bien"...) lo más que puedas.
  • Escuchar las respuestas de los demás puede abrir la posibilidad para hablar de temas nuevos.
  • Piensa antes de hablar. No puedes echar para atrás las cosas que hablas. Además, las personas recuerdan las conversaciones que han mantenido contigo, así que no actúes como una mala persona, a menos que quieras que te recuerden de esa manera.
  • Evita elogiar algo demasiado. La otra persona puede tomarlo de mala manera y puede pensar que estás burlándote. Pero si estás hablando en serio, ¡actúa con seriedad!
  • Si es la primera vez que hablas con la persona, intenta evitar el sarcasmo, pero si la otra persona es sarcástica, puedes bromear un poco y mostrar tu lado ingenioso. De todos modos, no exageres, a nadie le gusta el sarcasmo exagerado.
  • Si estás hablando con una chica entonces empieza la conversación preguntándole si practica algún deporte o algo por el estilo. Así puedes elogiarla más adelante por su apariencia o su habilidad.
  • Sé amigable y no insultes a nadie.
  • Piensa 'fuera de la caja'.

Loca por las compras - Sophie Kinsella

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Rebeca Bloomwood a quien todos llaman Becky, es una joven periodista alegre, divertida y despreocupada cuya principal aspiración es comprar, comprar y comprar aún mas. Le apasiona ir de tiendas, encontrar rebajas y descuentos, dejarse llevar y relajarse a la vez que abusa de su tarjeta de crédito. Pero todo se complica cuando Becky no puede controlarse y adquiere diversas deudas las cuales no hacen mas que crecer y Becky comienza a ser acosada por los bancos quienes están al acecho en su busca y captura. En este contexto a Becky no le queda mas remedio que buscar una solución y para ello tendrá que tomar unas cuantas decisiones y elaborar un plan que acabe con sus deudas para siempre.

El estilo de Sophie Kinsella me parece ágil y ameno, he tenido buenas experiencias con sus títulos únicos, es esta la razón de necesitar leer la saga que la consolido como escritora del género Chick Lit. La saga ha tenido seis entregas las cuales son Loca por las compras, Loca por las compras en Manhattan, Loca por las compras prepara su boda, Becky tiene una hermana, Becky espera un bebé y Becky y Minnie van de compras.

Becky es una periodista financiera que no tiene la menor idea de su trabajo, pero aparenta saberlo para quedar bien ante sus superiores y poder sobrevivir. No es la mujer más orgullosa de su trabajo debido a que considera que trabajar en una pequeña revista de economía no es suficiente. Su sueño es escribir en una de esas grandes revistas, y así tener un jugoso sueldo que le permita pagar su numerosas deudas, ajá, Becky es una compradora compulsiva, nunca es demasiado para ella. A lo largo del libro seguiremos el despilfarro de dinero de nuestra protagonista, y por supuesto nos deleitaremos con sus mentiras, mentira más absurda tras otra.

Si bien el libro creo merece la pena para una lectura fresca y sin mucha concentración, no es lo que me esperaba. Les explicaré, yo me esperaba una historia que me hiciera reír como loca (como lo hice en su tiempo con No te lo vas a creer), si bien me arranco unas cuantas medio sonrisas, al final sólo fueron eso medias sonrisas, ni siquiera sonrisas completas. La razón principal tras esto, es que considero a Becky como un personaje difícil de querer. La chica no tiene sentido de la responsabilidad, y aunque una parte de mí ame a las protas tontas, ella es una de esas tontas que provoca cachetear mas no de esas tontas que provoca abrazar.

Me pareció que el hilo conductor era un poco repetitivo, los hechos que ocurrían nunca llegaron a interesarme del todo o mantenerme pegada a sus hojas. Increíblemente, tarde en leerlo más de lo acostumbrado, cuando pensaba que algo útil iba a suceder me quedaba con las ganas. 

Con respecto al resto de los personajes, están allí ciertamente pero parecieran fantasmas porque su inclusión en la trama es muy nula. Está la mejor amiga Suze, una consentida de papá buena onda que mencionan de vez en cuando, y está el interés amoroso Luke Brandon, el estereotipo del hombre de negocios, joven millonario empresario, guapo, inteligente, y prepotente, es tan meeeeh; supongo que es desarrollado en las otras entregas. Me hubiese gustado escuchar más de estos personajes, era agobiante oír siempre de Becky.

Espero que la próxima vez que me atreva a tocar material de Kinsella me deje con un mejor sabor que éste. Tal vez hasta deba leer Loca por las compras en Manhattan para intentar lavar de mi boca el amargo gusto de ésta, quien quite y descubra por qué la serie es tan popular. Será para la próxima, insoportable Becky.

5 / 10

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