Mi primera vez donando sangre

·
No  estoy muy acostumbrada a publicar experiencias personales en el blog, pero una vez lo hice con lo de mi experiencia acerca de usar frenillos por casi dos años. Pensando en esto, y como me ocurrió algo realmente gracioso al donar sangre por primera vez en mi vida, decidí contarla para servir como ejemplo de lo que NO debes hacer.

Hace unos meses publiqué una entrada acerca de la donación de sangre (Lo que debes saber sobre la donanción de sangre), y justamente luego de su publicación, una amiga me pidió que donase sangre para una tía a la cual iban a operar. Ella me acompañaría y juntas experimentaríamos esto por primera vez. En su totalidad la experiencia es tal cual la muestran en las campañas, realmente no duele como tal, no hay nada que temer y estás haciendo un gran bien después de todo.

Lo primero a lo que te enfrentas es a una ronda bastante larga de preguntas acerca de ti, peso, edad, enfermedades, tatuajes, tu actividad sexual, y allí es donde hay que colocar el dedo. Creo que la parte más dolorosa, y no miento, es cuando te pinchan el dedo y extraen un poco de tu sangre para determinar si puedes donar en ese momento. Luego de superar ese paso, siguió la entrada a la sala de donación en donde te recuestas en una camilla para la extracción.

Supongo que mientras ves los preparativos para lo que se va a hacer es lo que más impacienta a muchos, y como estoy siendo sincera, debo mencionar que realmente yo quien nunca ha sido hospitalizada en su vida, ha visto o tenido dentro de su piel una aguja tan grande como esa que usaron jaja.

Pero algunas veces todo es simplemente apariencia aterradora y nada más. El proceso se realizó con tranquilidad y ningún inconveniente. De hecho, las enfermeras fueron muy amables y hablaron todo el rato. Y luego de por fin sacar esa minúscula aguja, continuaba el reposo. Mi amiga y yo lo tomamos, no obstante, después de eso, hicimos algo que no debimos hacer, y por lo cual me regañaron una y otra vez cada persona a la cual le conté mi historia.

Resulta que nadie podía irnos a buscar a la clínica en cuestión, así que nosotras simplemente caminos un par de cuadras a la parada de bus, luego de haber tomado un jugo y comido unas galletas. Estaba cerca, habíamos reposado, no hubo lágrimas ni nada por el estilo, así que ¿qué mal podía salir? ERROR. En lo que caminamos la primera cuadra, comencé a marearme, tuve que agacharme, creía mejorar, pero al caminar a la segunda estaba segura de que me iba a desmayar, por lo que tuve que sentarme y una vez segura en el suelo... me desvanecí por completo.

Ahora que lo recuerdo me da risa, pero mi amiga ... sé que ella lo pasó muy mal porque mientras yo andaba ida y sudando a montón, ella estaba como loca llamando por celular a ver quien podía ir a rescatarnos porque aparte estábamos en una de esas calles por las cuales casi no pasa nadie. Estaba pálida, fría y parecía un papel o eso dijeron un par de señoras que se detuvieron a rescatarme.

Sin embargo, no todo es malo, fue un susto pero a la vez fue bonito que tanta gente se detuviese a intentar ayudarnos. Hasta una señora subió corriendo a su apartamento para buscar alcohol, y una familia se ofreció a llevarnos a nuestras casas en su carro. Y como el chiste del día, puede que estuviese tirada a un lado de la acera pero eso no impidió que un señor le preguntase a otra con una bolsa de pañales, qué dónde los había comprado, creo que el chiste es sólo apto para venezolanos.

Conclusión, luego de donar sangre desayuna bien muy bien. Pero como ya dije, donar sangre es sencillo, sin dolor, aunque eso sí, debes tener cuidado con lo que harás luego, y ve acompañado, sólo por si acaso.

¿Y ustedes han donado sangre? ¿Cómo ha sido su experiencia?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vintage© por Belén Vieparoles :: Plantilla optimizada para Mozila y Chrome :: 2012