Hablemos sobre fobias

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Sé que soy una persona miedosa, es decir, evito las películas de terror, soy en exceso precavida con los extraños, cuando voy a freír algún alimento lo lanzo y me alejo medio metro; pero yo decir que tengo una fobia, fobia, afortunadamente no. 
Todos sabemos que existen miles de fobias y que probablemente haya una persona que esté sufriendo una nueva en este momento. Por ejemplo, yo me pregunto ¿cómo hay personas que le temen a los espacios cerrados? o ¿a las cucarachas? para mí esto no tiene ningún sentido pero para los claustrofobicos y a media población mundial sí. La forma en la que el cerebro asocia que ciertos elementos representan un peligro para él, es curioso. No deseo abordar el tema desde un punto burlón porque tenerle miedo a algo tonto sin poder controlarlo, debe apestar y mucho. Gracias al portal Saber Curioso, Culturizando y Practicopedia podremos saber más acerca del tema: Una fobia es un transtorno de ansiedad, una aversión obsesiva a alguien o a algo. Un temor irracional y compulsivo, infundado e incontrolable. Quien la padece se muestra incapaz de controlar la respuesta corporal al estímulo fóbico. Su cerebro ha activado un mecanismo de defensa que le lleva en unos segundos a un pánico total y exacerbado, a un estado de ansiedad que puede tomar la forma de una crisis de angustia.
Suelen presentarse por primera vez en la infancia o en el inicio de la vida adulta.
Algunos de estos temores irracionales son compartidos por muchas personas, como la aracnofobia (miedo a las arañas), la acrofobia (miedo a las alturas), la cinofobia (miedo a los perros), la claustrofobia (miedo a los espacios cerrados) o la nictofobia (miedo a la noche y la oscuridad); pero la mente humana es algo realmente complejo y existen fobias de todos los gustos y colores. Hay quien siente un pánico irracional por la cosa más peregrina y no le mengua su malestar el saber que a las demás personas no les afecta en absoluto el agente que a él le perturba. 
¿Las más comunes?

1. Sociofobia
Se trata de un persistente e intenso miedo a situaciones que implican contacto con otras personas, como hablar en público, saludar o presentarse a otras personas. Las personas con fobia social desarrollan ansiedad anticipatoria; el sólo hecho de pensar en la situación temida les provoca síntomas como tartamudez, sudoración, dificultad en el habla o malestar estomacal.
Es una de las fobias más comunes entre adolescentes y jóvenes, se calcula que cerca de un 4% de las personas entre 18 y 55 años la padecen. A diferencia de otras fobias, ésta es igualmente común en hombres y mujeres.

2. Agorafobia
Se trata del miedo a los espacios abiertos y es un trastorno más común entre las mujeres. El agorafóbico teme todo aquel lugar donde no se sienta seguro o no pueda recibir ayuda. Quien presenta este tipo de trastorno suele refugiarse en su hogar y rara vez sale, ya que en estas ocasiones experimenta una gran ansiedad.

3. Amaxofobia
Se trata de una fobia propia de los conductores, quienes se sienten incapaces de sentarse frente al volante del vehículo. Se caracteriza por producir sudores, taquicardia, respiración agitada o entrecortada, temblor, malestar estomacal, mareos, cefaleas, vértigo y otros síntomas propios de la ansiedad. Puede estar provocada por secuelas postraumáticas de haber vivido un accidente de tráfico, o bien por malas experiencias durante el aprendizaje.

4. Zoofobia
Se define como un persistente, anormal e injustificado miedo a los animales. Ejemplos de zoofobias específicas podrían ser entomofobias (miedo a los insectos), el miedo a los reptiles (herpetofobia), o a las serpientes en particular (ofidiofobia). Incluso hay personas que temen a los animales domésticos, como el perro (cainofobia) o el gato (ailurofobia).
La zoofobia, como cualquier trastorno de este tipo, puede causar diversos síntomas propios de la ansiedad, tales como la taquicardia, la sudoración de palmas, sequedad bucal, temblores, etc. Incluso puede llegar a desembocar en ataques de pánico, más allá de que el fóbico reconozca que sus temores no tienen fundamento.

5. Aracnofobia
La aracnofobia es el miedo a las arañas.
Se calcula que la mitad de las mujeres y el 10% de los hombres padecen esta fobia en algún grado. Las reacciones de estas personas resultan exageradas para los demás, e incluso para los mismos afectados. Éstos procuran mantenerse apartados de los sitios en donde pueden encontrarse arañas, o donde han visto telas de araña. En los casos más serios, el pánico puede ser detonado incluso al ver una fotografía de una araña.

6. Aerofobia
La aerofobia es el miedo a viajar en avión. Las personas que padecen esta fobia no experimentan sólo una ligera inquietud en el momento del despegue o aterrizaje, sino que la fobia a veces les impide planear siquiera un viaje de este tipo o les ocasiona trastornos de ansiedad ante la perspectiva de un futuro viaje.

7. Claustrofobia
Al contrario que la agorafobia, este trastorno implica el temor a quedar confinado en un espacio cerrado. Estas personas suelen evitar los ascensores, el metro, los túneles, las habitaciones pequeñas, hasta las puertas giratorias les pueden presentar dificultades, así como el uso de máquinas de hospital como el TAC. Su miedo suele ser sentir que les faltará el aire.
¿Las más raras?

1. Fobofobia (Miedo a tener MIEDO)
Se trata de un paradójico "miedo al miedo". Los pacientes temen contraer una fobia que merme su calidad de vida o los incapacite.

2. Itifalofobia (Miedo a una ERECCIÓN)
 Las personas que sufren este trastorno tienen un miedo irracional a observar, experimentar o pensar en una erección del pene.

3. Hipopotomonstrosesquipedalifobia (Miedo a pronunciar PALABRAS LARGAS)
Paradójicamente ésta palabra define el miedo a la pronunciación de las palabras largas, también engloba aquellos que se muestran especialmente aprehensivos a pronunciar mal los vocablos complejos, especializados o aquellos que les resulten desconocidos. Para que las personas que tienen este temor puedan decir el nombre de su fobia sin caer en un ataque de pánico también se utiliza la palabra "sesquipedaliofobia", lo cual no es de gran ayuda. 

4. Eufobia (Miedo a escuchar BUENAS NOTICIAS)
Las personas que la padecen están constantemente preocupadas por escuchar buenas noticias: si, le temen a saber que por ej., ganarán la lotería o que van a recibir dinero.

5. Ergofobia (Miedo al TRABAJO)
El estrés asociado generalmente al trabajo se agudiza en quienes la padecen y sufren todo lo asociado a una jornada laboral común.

6. Geniofobia (Miedo a TOCARSE LA BARBILLA)
El temor a tocar la propia barbilla o las ajenas es representativo de otras fobias asociadas a partes del cuerpo, como la genofobia (miedo a las rodillas), la quirofobia (a las manos) y la omfalofobia (al ombligo).

7. Somnifobia (Miedo a DORMIR)
Los pacientes evitan dormir pues lo consideran riesgoso: Podrían no despertar jamás o ser vulnerables a algún tipo de amenaza externa.

8. Falacrofobia (Miedo a quedarse CALVO)
También se conoce como peladofobia. El objeto del miedo es el hecho de pensarse calvo o ver a las personas con calvicie. Al parecer el origen de esta fobia se remonta a alguna experiencia traumática que, de alguna manera, fue vinculada con una persona sin cabello. 

9. Urofobia (Miedo a la ORINA)
Es un miedo persistente e injustificado a la orina o a orinar. Algunos expertos la asocian con la vergüenza a ejercer sus necesidades fisiológicas. Los urófobos inluso evitan orinar en el año de la casa familiar o en cualquier otro lugar.

10. Eisoptrofobia (Miedo a los ESPEJOS)
El pánico ante los espejos, a veces generalizado a todas las superficies reflejantes, podría asociarse con el temor supersticioso a romperlos y temer mala suerte.

11. Araquibutirofobia (Miedo a los MANÍES JAPONESES)
Un araquibutirofóbico jamás comprará unos maníes japoneses ni los probará cuando sean el pasapalo en alguna fiesta o partido, pues viven angustiados ante la posibilidad de que las cáscaras de maní se peguen a su paladar.

12. Afefobia (Miedo a ser TOCADOS)
¿De cuántos placeres se privarán los afefóbicos? Estas personas muestran un disgusto y rechazo permanente a ser tocados. Quienes sufren de este mal no soportan el contacto físico de los demás. 

13. Onomatofobia (Miedo a las NOMBRES)
Sus víctimas literalmente no soportan pronunciar o escuchar siquiera ciertos nombres, a veces ni el propio.

14. Hexakosioihexekontahexafobia (Miedo al NÚMERO 666)
Para abreviar, triplehexafobia. Es el temor desmedido al número 666. Tiene su origen en el verso del Apocalipsis que asegura que éste número está vinculado con el anticristo. Los triplehekafóbicos jamás entrarán a un edificio con este número y los casos más extremos evitarán también las fracciones relacionadas con esta cifra. 

15. Efefobia (Miedo a las PERSONAS JÓVENES)
Los sujetos se sienten amenazados ante la proximidad de las personas jóvenes. Es una de varias fobias vinculadas con grupos de edad.

16. Cromofobia (Miedo a los COLORES)
Los enfermos pueden temer a todos los colores ó sólo a algunos. La melanofobia es el temor al color negro; la leucofobia, al blanco, la eritrofobia, al rojo.

17. Rectofobia (Miedo a las enfermedades RECTALES)
Este término se utiliza para designar el miedo irracional al ano o a las enfermedades rectales. Los rectofóbicos evitarán a como dé lugar el contacto con esta parte del cuerpo y vivirán preocupados de sufrir algún mal en este lugar. 

18. Metrofobia (Miedo a la POESÍA)
El horror ante la poesía puede originarse por creer que ésta es exclusiva para las élites y que no seremos capaces de entender su significado.
¿Cómo superar una fobia?

Lo fundamental a la hora de tratar una fobia es estar decidido a superarla, no desilusionarse si los resultados tardan en aparecer, ponerse metas claras y posibles, no imaginar situaciones imposibles de cumplir, por ejemplo: una persona con cinofobia –miedo a los perros- tal vez nunca llegue a disfrutar de la convivencia con tres mastines, pero puede sentirse conforme si consigue visitar a un amigo que tiene un perro en casa sin por ello sentirse ansioso días antes. Luego hay que establecer un día determinado para comenzar el tratamiento, habiéndose armado de paciencia. Finalmente, valorar todos y cada uno de sus logros, ya que por pequeños que puedan parecer implican siempre un gran paso.


1. Terapia de exposición.
Un tipo de tratamiento muy habitual para las fobias es el de la terapia de exposición. En ésta, poco a poco, los profesionales confrontan al paciente con la situación tan temida. El estímulo gradual y progresivo hacen que las personas de a poco vayan controlando sus temores (por ejemplo, si una persona teme a los pájaros, puede comenzar por ver una pluma, o un dibujo de un ave, y recién una vez que tolere el miedo que estos estímulos le generan, se intenta con algo más).
Se recomiendan, siempre que sea posible, las sesiones largas de exposición: de 1 a 3 horas, ya que así se facilita que se reduzca la ansiedad antes de abandonar la situación fóbica.

2. La insensibilización sistemática
En la insensibilización sistemática se recurre a la imaginación del paciente, que va proyectando en su mente al estímulo temido. La imaginación del estímulo se detendrá cuando el paciente no puede controlar su ansiedad, y se retomará cuando se ha tranquilizado.
Este tratamiento requiere tres condiciones:
- Saber relajarse mediante la técnica de relajación progresiva.
- Crear una serie gradual de situaciones de práctica que producen ansiedad. Estas situaciones pueden practicarse en la imaginación o en la realidad.
- Recorrer las situaciones graduadas relajándose en cada una y dominándola antes de pasar a la siguiente.

3. Terapia cognitiva
Existe otro tratamiento conocido como terapia cognitiva, en el cual se le da al paciente mucha información sobre aquella situación a la que teme, para que de esta manera vaya cobrando confianza.
Este tratamiento se utiliza mucho con pacientes que padecen de aerofobia –miedo a volar- y que sin embargo necesitan poder subirse a un avión debido a motivos laborales.

4. Métodos de choque
Algunas personas optan por métodos de choque (terapias conductuales donde se produce una exposición forzada al estímulo, hasta que el paciente controle su ansiedad). El uso de psicofármacos no suele ser recomendado en el tratamiento de las fobias, debido a que, si bien puede paliar los síntomas de ansiedad, no elimina el problema.

7 comentarios:

  1. Me ha gustado tu post, en verdad cuantas fobias, muchas de las que escribiste ni las conocía. Buena info. Quiero decirte que hace bastante no entraba a tu blog y me parece muy buena la nueva imagen que tiene.
    Un saludo y feliz fin de semana ;)

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    1. Yo tampoco conocía muchas pero leyendo y buscando información de aquí y allá logre aprender algo.
      Lo de la plantilla, ni te digo que fue un milagro saber instalarla xD
      Espero que vuelvas, abrazos!

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  2. Un post muy curioso la verdad. ¡Me has dejado de piedra con esas fobias tan raras!

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    1. De piedra me quede yo ante la Hipopotomonstrosesquipedalifobia que irónico, y no puedo dejar de pensar que sea quien sea que le dio ese nombre es una persona realmente cruel jajaja.

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  3. Yo le tengo fobia a las cucarachas :( va más allá del asco, las odio si veo una salgo huyendo xD

    Saludos!!

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    1. Tengo una amiga que de pequeña al meter el pie en un patín aplasto a una y... trauma forever para ella. Pero yo en cambio, he pisado a un par descalza y nada del otro mundo, es cochino y sucio pero ya xD
      Aunque en realidad me pasa lo mismo que a ti pero con los sapos/ranas ¡Dios son tan asquerosos!

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  4. Las fobias así como se expone en el artículo también pueden estar relacionadas al hecho de haber pasado por una situación traumática que dejó marcada a dicha persona y por esto comienza a tener una cierta resistencia. Tener una fobia es sentir tanto temor hacia algo que no se pueda ni ver y para vencer este temor lo ideal es que la persona enfrente esto, de acuerdo a la autora se podría empezar con pequeños detalles que se relacionen a esta fobia y que la persona logre superar, además se puede tener una charla más a fondo sobre este miedo para que la persona este más relajada y se de cuenta que no es tan grave como cree que es.
    Stefany Cuellar Enf -03

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